“La incertidumbre de la Salud y su Oportunidad”

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Esta Pandemia Mundial que acecha a nuestro querido país, Perú, ha sido una de las más fuertes si lo comparamos con la del “Cólera” en el siglo pasado.  La salud según la Constitución Política del Perú del año 1993; Artículo 7 indica que es un derecho. “Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar y la de la comunidad así como el deber de contribuir a su promoción y defensa”. Es por ello, que debemos observar a la salud como derecho de los ciudadanos y el estado debe apuntar a ello, es así que este año se ha denominado como “El año de Universalización de la Salud” por el estado peruano.

Nuestro sistema de Salud entre centros hospitalarios públicos y privados no están preparados para esta Pandemia y creo que de ningún país de la región lo estaba. Nuestra sistema de salud es muy precario y esto viene desde hace muchos atrás ya que en nuestro país la Salud nunca fue un tema de gran interés y a pesar que existen las grandes redes de salud como el sistema de atención sanitaria descentralizado, administrado por cinco entidades: el Ministerio de Salud (MINSA), que ofrece servicios de salud para el 60% de la población; EsSalud y Solidaridad, que cubre el 50% de la población; y las Fuerzas Armadas (FFAA), la Policía Nacional (PNP), y el sector privado, que proporcionan servicios sanitarios al 10% restante.

En estos tiempos de Pandemia por fin se ha visto que los centros médicos privados y públicos han “Unido fuerzas” para combatir un mal común a nivel mundial. Este es uno de los grandes factores que aquejaba y arrastraba nuestro país por décadas y hablo de la “Desorganización”. Es decir, el estado no intervenía los centros médicos privados puesto que está “muy ocupado” en temas Políticos. Ahora se ha usado la Villa Panamericana en donde se desarrollaron los Juegos olímpicos para atención al COVID-19 puesto que no hay espacio en Hospitales ni Clínicas y se han tenido que acondicionar carpas u otros tipos de lugares para albergar a personas contagiados con este virus y que necesitan atención.  

Por otro lado, las atenciones en las clínicas son otro “dolor de cabeza” y no por la enfermedad sino por la deuda que uno tiene que pagar si es que supera la enfermedad. Tengo varios amigos personales que están en este momento en esta situación y me mencionan que no saben que fue peor la angustia de saber si sobreviran o la angustia de pagar la cuenta. En la actualidad el Perú ya es el segundo país con más mortalidad  del mundo.

La salud en las empresas está gobernado por los Planes de Vigilancia, Prevención y Control que cada empresa debe de contar y cumplir porque es un requisito obligatorio impuesto por el Ministerio de Trabajo, Ministerio de Salud y fiscalizado por la Superintendencia nacional de fiscalización laboral (SUNAFIL). Sin embargo, los lineamientos establecidos para la parte de Salud a los trabajadores son en algunos casos muy exigentes o a veces muy superficiales que a la larga no asegurar la salud de los trabajadores. Entonces los trabajadores en muchas ocasiones no confían en estos lineamientos así como los ciudadanos nos confían en las directivas impuestas por el estado en vista que el nivel de contagio sigue en aumento. Ahora se ha dicho que los domingos se regresa a la inmovilización, pero eso origina que las personas transiten aún más por las calles los sábados y formándose más aglomeraciones.

En conclusión, la salud de todos los peruanos depende de las buenas decisiones del gobierno y del cumplimiento de los ciudadanos en acatar las directivas impuestas por éste pero lo segundo depende de lo primero. Como peruano espero que nuestro sistema de salud mejore a partir de esta gran crisis que a veces también se transforma en una gran oportunidad.

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